El mundo de la Ilustración, no tuvo una visión generalizada, positiva de la mujer. Al ser una sociedad patriarcal, ideas como las citadas a continuación, eran comunes:
“Es la mujer del
hombre lo más bueno
Es la mujer del hombre lo más malo…
Es un Ángel y a veces una Harpia…
Es la mujer, al
fin, como sangría
Que a veces da
salud, y a veces mata” (Diario,
9 jun. 1791).
Diderot, en la “Enciclopedia” (1753) entendía que: “La mujer no tiene
propiamente los derechos de un ciudadano”.
Pero no faltarán intelectuales que lucharán por el reconocimiento de sus derechos como: Olympe de Gouges (1791) y Mary Stonecraft (Vindication of
the rights of women).
Desde la literatura, también se reclamará una mayor libertad de acción de las mujeres. Es así que surge el "Individualismo afectivo", esbozado literariamente por Leandro Fernández de Moratín en "El sí de las Niñas", quien denunció los matrimonios arreglados, al igual que Goya en obras como la que se muestra a continuación:
La boda
Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
La boda
Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)